It's 1988 now. Margaret Thatcher is entering her third term of office and talking confidently about an unbroken Conservative leadership well into the next century. My youngest daughter is seven and the tabloid press are circulating the idea of concentration camps for persons with AIDS. The new riot police wears black visors, as do their horses, and their vans have rotating video cameras mounted on top. The government has expressed a desire to eradicate homosexuality, even as an abstract concept, and one can only speculate as to which minority will be the next legislated against. I'm thinking of taking my family and getting out of this country soon, sometime over the next couple of years. It's cold and it's mean spirited and I don't like it here anymore.
Goodnight England. Goodnight Home Service and V for Victory.
Hello the voice of fate and V FOR VENDETTA. (Taken from Alan Moore's introduction to the original run of V for Vendetta, 1988)
Nothingness encapsulated. You won't feel a thing.
Friday, April 28, 2006
Monday, April 24, 2006
Sunday, April 23, 2006
"Y estudiar tiene un propósito no sólo en la vida de una persona, sino en la sociedad a la que pertenece: aprender a realizar una actividad con el fin de vivir de ella y contribuir con la comunidad. Las universidades públicas sobre todo, por depender del presupuesto público, deben estar completamente orientadas a ofrecer sólo carreras que el mercado laboral vaya necesitando para desarrollar la economía. Los que quieran estudiar filosofía o sociología deberían acudir a las privadas." (Dicho por Diegoth acá.)
Saturday, April 01, 2006
Futuro Imperfecto
(Traducción de Future Imperfect, un artículo de Kazuo Ishiguro para The Guardian sobre su novela Never let me go)
Durante los noventa escribí varios pedazos de una historia sobre un grupo inusual de "estudiantes" en la campiña inglesa. Nunca fué claro para mi quienes eran estas personas. Vivían en casas de campo derruidas, y aunque se dedicaban a cosas típicas de estudiantes -discutir sobre libros, escribir el ensayo ocasional, enamorarse y desenamorarse- no había universidad ni profesor a la vista. Un destino extraño pendía sobre estos jóvenes, pero de nuevo, yo no sabía exactamente cuál era. (Por esos días, pensaba que tendría que ver con armas nucleares). En un estante de mi estudio hay una caja etiquetada "Estudiantes" llena con esos fragmentos, siendo el más viejo de 1990. Yo realmente quería escribir mi novela de los estudiantes, pero nunca logré llegar más allá de un cierto punto y siempre terminé escribiendo algún otro libro completamente distinto.
Una mañana hace unos cinco años estaba escuchando una discusión en la radio sobre avances en biotecnología. Usualmente yo cambio de estación cuando las discusiones científicas comienzan pero esta vez me quedé escuchando y la pieza del rompecabezas que me hacía falta apareció. Finalmente pude ver la historia que había estado buscando: algo simple, pero fundamentel, acerca de la tristeza de la condición humana. Luego de eso, trabajé constantemente, promediando cerca de treinta horas a la semana, por tres años, hasta que terminé mi libro. Como siempre, deseché largos trozos y agonizé pensando en el título por muchas semanas. Me recuerdo leyendola por primera vez y concluyendo que era la novela más optimista que había escrito nunca.
En cualquier caso, yo siempre había pensado que la novela transcurría en la Inglaterra de los 70, 80 y 90 -la Inglaterra de mi juventud, supongo; una Inglaterra distante de aquella de mayordomos-y-Rolls-Royce que había confrontado en The Remains of the Day [N.T. ¿Los restos del día?]. El tipo de Inglaterra que quería ahora era esa de cielos grises, prados desnudos y planos, calles áridas, casa de campo abandonadas y carreteras vacías. Aparte de las memorias de infancia del narrador, alrededor de las cuales me permitiría un poco de sol y energía, quería una Inglaterra despojada de cualquier tonalidad brillante. Quería el tipo de belleza cruda y austera que asocio a ciertas areas rurales remotas y pueblos medio olvidados a la orilla del mar.
El contexto de la primera parte de Never let me go es un colegio internado, pero permitanme aclarar que yo nunca estudié en uno. Por supuesto, usé mis propias memorias sobre lo que se siente ser un niño y un adolescente. Y supongo que es inevitable que la experiencia de ser un padre modifique la manera como pienso sobre los niños. Pero no puedo pensar en ninguna escena de esa parte en el colegio que sea basada, incluso parcialmente, en un hecho concreto que me haya ocurrido a mí o a alguien que conozca. Cuando escribo sobre ninõs, lo hago de la misma manera que cuando escribo sobre personas ancianas, o sobre cualquier otro personaje que tiene una cultura o una experiencia de vida distinta a la mia. Intento en lo posible pensar como ellos lo harían y luego mirar hacia dónde me lleva eso. Nunca me ha parecido que los niños presenten dificultad para mí como novelista. De hecho, me parece alarmantemtne fácil pensar como un adolescente.
El contexto del colegio internado, agregaría, me atraia porque me impactaba como una manifestación física de la manera como todos los niños son separados del mundo adulto y como son lentamente alimentados con pequeñas gotas de información sobre aquello que los aguarda, con frecuencia con generosas dosis de decepción - con buena o mala intención. En otras palabras, servía como una metáfora decente de la niñez en general.
Para terminar, unas palabras acerca de los clones. Paradójicamente, me parece que contar con clones como personajes centrales hace fácil confrontar algunas de las preguntas más antiguas en literatura; preguntas que en años recientes se han vuelto algo difíciles de hacer desde la ficción. "¿Qué significa ser un ser humano?" "¿Qué es el alma?" "¿Cuál es el propósito por el cual hemos sido creados?" "¿Debemos intentar cumplir ese propósito?" En libros de otra época -en Dostoyevski o Tolstoy, digamos- los personajes podían debatir sobre estos asuntos por veinte páginas seguidas y nadie se quejaba, pero en nuestra época, los novelistas han sufrido mucho intentando encontrar el vocabulario apropiado -o un tono apropiado, tal vez- para discutir estas preguntas sin sonar pomposos o arcáicos. La introducción de los clones -o robots, o superordenadores, supongo- como personajes centrales, permite reintroducir estas preguntas a los lectores modernos de una manera natural y económica. No debe sorprendernos que muchos otros libros y películas -incluyendo trabajos particularmente ambiciosos de David Mittchel y Michel Houellebecq- elijan clones como personajes protagónicos. Es una manera futurista de tratar lo viejo.
(Traducción de Future Imperfect, un artículo de Kazuo Ishiguro para The Guardian sobre su novela Never let me go)
Durante los noventa escribí varios pedazos de una historia sobre un grupo inusual de "estudiantes" en la campiña inglesa. Nunca fué claro para mi quienes eran estas personas. Vivían en casas de campo derruidas, y aunque se dedicaban a cosas típicas de estudiantes -discutir sobre libros, escribir el ensayo ocasional, enamorarse y desenamorarse- no había universidad ni profesor a la vista. Un destino extraño pendía sobre estos jóvenes, pero de nuevo, yo no sabía exactamente cuál era. (Por esos días, pensaba que tendría que ver con armas nucleares). En un estante de mi estudio hay una caja etiquetada "Estudiantes" llena con esos fragmentos, siendo el más viejo de 1990. Yo realmente quería escribir mi novela de los estudiantes, pero nunca logré llegar más allá de un cierto punto y siempre terminé escribiendo algún otro libro completamente distinto.
Una mañana hace unos cinco años estaba escuchando una discusión en la radio sobre avances en biotecnología. Usualmente yo cambio de estación cuando las discusiones científicas comienzan pero esta vez me quedé escuchando y la pieza del rompecabezas que me hacía falta apareció. Finalmente pude ver la historia que había estado buscando: algo simple, pero fundamentel, acerca de la tristeza de la condición humana. Luego de eso, trabajé constantemente, promediando cerca de treinta horas a la semana, por tres años, hasta que terminé mi libro. Como siempre, deseché largos trozos y agonizé pensando en el título por muchas semanas. Me recuerdo leyendola por primera vez y concluyendo que era la novela más optimista que había escrito nunca.
En cualquier caso, yo siempre había pensado que la novela transcurría en la Inglaterra de los 70, 80 y 90 -la Inglaterra de mi juventud, supongo; una Inglaterra distante de aquella de mayordomos-y-Rolls-Royce que había confrontado en The Remains of the Day [N.T. ¿Los restos del día?]. El tipo de Inglaterra que quería ahora era esa de cielos grises, prados desnudos y planos, calles áridas, casa de campo abandonadas y carreteras vacías. Aparte de las memorias de infancia del narrador, alrededor de las cuales me permitiría un poco de sol y energía, quería una Inglaterra despojada de cualquier tonalidad brillante. Quería el tipo de belleza cruda y austera que asocio a ciertas areas rurales remotas y pueblos medio olvidados a la orilla del mar.
El contexto de la primera parte de Never let me go es un colegio internado, pero permitanme aclarar que yo nunca estudié en uno. Por supuesto, usé mis propias memorias sobre lo que se siente ser un niño y un adolescente. Y supongo que es inevitable que la experiencia de ser un padre modifique la manera como pienso sobre los niños. Pero no puedo pensar en ninguna escena de esa parte en el colegio que sea basada, incluso parcialmente, en un hecho concreto que me haya ocurrido a mí o a alguien que conozca. Cuando escribo sobre ninõs, lo hago de la misma manera que cuando escribo sobre personas ancianas, o sobre cualquier otro personaje que tiene una cultura o una experiencia de vida distinta a la mia. Intento en lo posible pensar como ellos lo harían y luego mirar hacia dónde me lleva eso. Nunca me ha parecido que los niños presenten dificultad para mí como novelista. De hecho, me parece alarmantemtne fácil pensar como un adolescente.
El contexto del colegio internado, agregaría, me atraia porque me impactaba como una manifestación física de la manera como todos los niños son separados del mundo adulto y como son lentamente alimentados con pequeñas gotas de información sobre aquello que los aguarda, con frecuencia con generosas dosis de decepción - con buena o mala intención. En otras palabras, servía como una metáfora decente de la niñez en general.
Para terminar, unas palabras acerca de los clones. Paradójicamente, me parece que contar con clones como personajes centrales hace fácil confrontar algunas de las preguntas más antiguas en literatura; preguntas que en años recientes se han vuelto algo difíciles de hacer desde la ficción. "¿Qué significa ser un ser humano?" "¿Qué es el alma?" "¿Cuál es el propósito por el cual hemos sido creados?" "¿Debemos intentar cumplir ese propósito?" En libros de otra época -en Dostoyevski o Tolstoy, digamos- los personajes podían debatir sobre estos asuntos por veinte páginas seguidas y nadie se quejaba, pero en nuestra época, los novelistas han sufrido mucho intentando encontrar el vocabulario apropiado -o un tono apropiado, tal vez- para discutir estas preguntas sin sonar pomposos o arcáicos. La introducción de los clones -o robots, o superordenadores, supongo- como personajes centrales, permite reintroducir estas preguntas a los lectores modernos de una manera natural y económica. No debe sorprendernos que muchos otros libros y películas -incluyendo trabajos particularmente ambiciosos de David Mittchel y Michel Houellebecq- elijan clones como personajes protagónicos. Es una manera futurista de tratar lo viejo.
Sunday, January 22, 2006
Entrevista a Antanas Mockus
(Publicada en El Espectador, 22 de enero de 2006)
"Estudiar, trabajar, estudiar". Según el candidato presidencial independiente Antanas Mockus, con esa fórmula se le gana a Uribe. Reafirmando su figura de 'antipolítico', el dos veces alcalde de Bogotá cree que el futuro económico, de convivencia y de seguridad depende más de la pedagogía y de la concientización de la sociedad, que de la fuerza y la coerción policiva.
En momentos en que la temperatura política crece por cuenta de la expulsión de candidatos de movimientos uribistas por supuestos nexos con paramilitares y los cuestionamientos al senador y precandidato liberal Rafael Pardo, Mockus habla de esa nueva política, la que está fuera de los vicios y las posibles miradas de incertidumbre y desconfianza.
¿Cree que puede vencer al presidente Uribe?
Claro, esta candidatura no es un ejercicio gratuito. Nuestro movimiento va a sacar una lista al Congreso, pero la motivación más profunda es la de competir por la Presidencia. La democracia necesita competencia. Cuando una sociedad deja de estar escogiendo, se producen fenómenos de decadencia, entonces ayudémosle al presidente Uribe a no decaer... reemplazándolo a tiempo.
¿Se puede adelantar algo de esa lista al Congreso?
El doctor Salomón Kalmanovitz va a estar con nosotros. El resto de nombres los seguimos trabajando.
¿Se haría a un lado si no le va bien con esa lista?
Si la gente aprende a no vender su voto en las elecciones, los congresistas aprenderán a no cambiar de posiciones por favores o prebendas y el Ejecutivo aprenderá la lección de que los consensos se logran vía argumentos exclusivamente.
¿Cómo vencer a Uribe?
Con racionalidad y coherencia. Hay una sola cosa que le puede ganar al "trabajar, trabajar, trabajar", y es la combinación del trabajar con el estudiar, algo así como "estudiar, trabajar, estudiar". De otro lado, el modelo de seguridad mío está basado en cultura ciudadana, control social, respaldo a los jueces y policías, pero sobre todo en presión social familiar: yo me imagino a los parientes de los 'narcos' y de grupos al margen de la ley diciéndoles a éstos que están haciendo las cosas mal, dándoles garrote.
¿Pero realmente cree que esa fórmula funcionaría?
Es que además de eso hay que mantener la presión militar y policiva, e incluso perfeccionarla. Al terrorismo hay que tratar de disuadirlo reaccionando de manera imprevista, es decir, no permitirle que le calcule el juego al Estado. Es importante que la gente entienda que la seguridad depende más de la justicia que de la policía.
Hace poco, Serpa dijo que él era el único capaz de derrotar a Uribe...
Cuando uno habla en primera persona y dice 'soy el único', es muy complicado. No quiero descalificar al doctor Serpa, pero creo que tengo más herramientas para comprender el país.
¿A usted lo alientan cosas como la que sucedió con el referendo para pensar que se le puede ganar a Uribe?
La sociedad colombiana es sabia y el caso del referendo fue muy interesante, porque en parte fue un castigo a ciertos comportamientos de sus defensores. La sociedad colombiana tiene un espíritu entre juguetón y democrático plebeyo. Me pasó a mi en el pasado y le puede pasar a Uribe: uno no se puede creer imprescindible.
¿Quién va a ser su fórmula vicepresidencial?
Todavía hay tiempo. Tiene que ser una persona que pueda ejercer el Gobierno en caso de que uno falle, que uno se muera o que uno lo maten.
¿Alguien como Francisco Santos?
(Risas).
¿Qué ministro dejaría de este Gobierno?
Eso tiene su ritmo y hay procesos de empalme. Los gobiernos latinoamericanos pierden muchas veces una enorme cantidad de progreso por empalmes hechos con excesiva desconfianza.
¿Cómo hizo para volverse un político más serio? Hace rato que no le echa un vaso de agua a nadie, por ejemplo...
Ganas no me faltan. Yo me tomo la vida muy en serio y si he jugado a veces a romper códigos ha sido por necesidad, tentación extrema o por aburrimiento con lo que pasa alrededor. Perturbar un poco los códigos, ayuda a recobrar la sensación de vida y el colorido de ésta. Claro que a veces también hacía esas cosas para expresar un sentido pedagógico. Y creo que esas cosas sirven. En la discusión con Uribe, este tipo de debates van a ser centrales.
¿Cómo ve todas estas denuncias de paramilitarismo en las listas de los partidos?
No debemos hacernos las ilusiones que a veces nos hacemos. La historia de los paramilitares es bastante parecida a la del narcotráfico: la ilegalidad inicial va desembocando en un proceso de objetivos cada vez más amplios de poder económico y político. Mi pronóstico es que si la dirigencia colombiana no toma medidas urgentes, va a padecer ese poder intimidatorio de los paramilitares.
¿El Gobierno cohonesta con los paramilitares?
Yo entrevisté a Uribe cuando era gobernador de Antioquia sobre el tema de las Convivir. Es posible que él haya entendido y variado su posición y hoy tenga más claras las desventajas del paramilitarismo, aunque he visto frases de funcionarios del Gobierno atribuyendo parte del éxito de la política de seguridad a los paramilitares. Eso es gravísimo.
Parece inevitable la influencia de los paramilitares en las próximas elecciones...
Cualquier grupo armado que quiera dedicarse honradamente a la política y deje las armas, es bienvenido. Lo que pasa es que ahora hay un riesgo enorme de que parte de estas personas ('paras') combinen la proyección política con la supervivencia de mecanismos de presión económica basados en dinero ilegal y en presión armada.
Hace un par de años, Mancuso dijo que los paramilitares controlaban el 35% del Congreso. ¿Cuál será el control del paramilitarismo en la próxima legislatura?
Una parte del fenómeno paramilitar tiene que ver con una filosofía que es un poco inflacionaria. A mí me parece grave que la sociedad colombiana no tiene la suficiente indignación frente a crímenes de lesa humanidad. A distintos sectores colombianos nos ronda el 'todo vale', y la lección más profunda es que eso no es cierto y que hay victorias que al conseguirse de manera indebida no son victoria reales, son victorias pírricas.
¿Qué espera de la campaña de Uribe?
Uribe está en todo su derecho de hacer una campaña activa. Yo en su lugar no haría mucha campaña.
Como rival, ¿siente que hay garantías?
Yo he estado en condiciones de ganador y de perdedor, y lo que uno aprende es que nada está jugado de antemano; aunque obviamente tener ventajas a favor es mejor. Me siento tremendamente fuerte en mi discurso.
¿Qué tantos votos tiene en el resto del país, teniendo en cuenta que su fuerza es Bogotá?
Me cuido bastante del lenguaje de cuántos votos tengo. El acto de votar es un acto delicado, y yo veo que la campaña electoral es como un acercamiento mutuo donde la gente se escucha y se olfatea; es una cosa en las dos direcciones. Lo más importante es que la gente debe gozarse su posibilidad de escoger.
¿La seguridad democrática es una victoria pírrica de Uribe?
Creo que se ha atacado a la guerrilla en algunos sitios de manera contundente. Pero se ha atacado también apoyándose en el éxito de años anteriores. En los 70 y los 80, yo le decía a la gente del Partido Comunista: 'ustedes van a volver el país un infierno'; y a los que hoy en día apoyan la combinación de paramilitarismo con seguridad estatal les digo: 'ustedes van a volver el país un infierno'.
¿Cuál será el nicho de su campaña?
Digamos que mi lema en los aspectos social y de seguridad es corresponsabilidad. En Colombia lo que tenemos que ser es corresponsables. Tenemos que cuidarnos entre todos, regularnos entre todos, para no hacer las cosas chambonamente. Es cultura ciudadana.
¿Y eso sí da votos?
Si logro explicarle a la gente que la productividad y la convivencia en Colombia dependen de la superación del ?todo vale?, eso puede dar cantidades de votos.
¿Y si Uribe no gana en primera vuelta?
Cuando la Constitución introdujo las dos vueltas, fue sabia. Eso permite que la sociedad primero explore varias opciones y luego, en la segunda vuelta, priorice.
¿Haría consensos para una segunda vuelta?
Creo que es muy importante que uno tenga una enorme libertad en eso y que los electores sean respetados. La gente que vota por mí no va a estar esperando qué señal doy. El afán de ganar no debe desplazar el afán de acertar. Una sociedad puede tirar por la borda posibilidades buenísimas en el afán de ganar. Por eso detesto el voto que va simplemente en contra.
¿Qué tanto daño le hacen las encuestas?
Las encuestas les quitan atractivo a las elecciones. Una vez escuché a un hacendado cordobés a quien un médico candidato en un pueblo cerca de Montería le preguntó: "¿Usted va a votar por mí?". Y él le respondió: "No, yo les apuesto a caballos ganadores". A mí no me interesa la apuesta como si fuera un caballo, me interesa la apuesta a un proyecto de corresponsabilidad por la productividad y por la vida.
¿Cómo hacer para que su discurso llegue a la gente del común?
Parte de lo que he hecho en el pasado es encontrar formas muy visuales de decir las cosas. Si por estos días me ocupo de la lista al Congreso, la pregunta a la que iba llegando era: ¿A usted una ley le ha cambiado la vida en algún momento?
¿Y a usted qué ley le ha cambiado la vida?
La de la Constituyente. Primero como vicerrector y después como rector de la Nacional intervine en comisiones preparatorias en las que abogué por el presupuesto para la educación pública. Sin embargo, aprendí a escuchar a los demás antes que a mi mismo.
¿Llegar a la Presidencia es el gran reto de su vida?
Es un reto de pedagogía. Es mostrar que los temas de futuro económico y de convivencia y respeto mutuo a la vida dependen más de la pedagogía que se pueda hacer con el apoyo de la sociedad, los educadores, los sacerdotes y los medios, que de un tema de coerción. La mayoría de colombianos entienden por las buenas y dicen que los eduquen por las buenas. Pero hay algunos que piensan que hay que educarlos a las malas. Si yo lograra que cada colombiano viera a los demás con los ojos con los que se mira a sí mismo, estaríamos hechos y la victoria electoral vendría por añadidura. Es mi modelo del colombiano y la educación es la que define todo.
(Publicada en El Espectador, 22 de enero de 2006)
"Estudiar, trabajar, estudiar". Según el candidato presidencial independiente Antanas Mockus, con esa fórmula se le gana a Uribe. Reafirmando su figura de 'antipolítico', el dos veces alcalde de Bogotá cree que el futuro económico, de convivencia y de seguridad depende más de la pedagogía y de la concientización de la sociedad, que de la fuerza y la coerción policiva.
En momentos en que la temperatura política crece por cuenta de la expulsión de candidatos de movimientos uribistas por supuestos nexos con paramilitares y los cuestionamientos al senador y precandidato liberal Rafael Pardo, Mockus habla de esa nueva política, la que está fuera de los vicios y las posibles miradas de incertidumbre y desconfianza.
¿Cree que puede vencer al presidente Uribe?
Claro, esta candidatura no es un ejercicio gratuito. Nuestro movimiento va a sacar una lista al Congreso, pero la motivación más profunda es la de competir por la Presidencia. La democracia necesita competencia. Cuando una sociedad deja de estar escogiendo, se producen fenómenos de decadencia, entonces ayudémosle al presidente Uribe a no decaer... reemplazándolo a tiempo.
¿Se puede adelantar algo de esa lista al Congreso?
El doctor Salomón Kalmanovitz va a estar con nosotros. El resto de nombres los seguimos trabajando.
¿Se haría a un lado si no le va bien con esa lista?
Si la gente aprende a no vender su voto en las elecciones, los congresistas aprenderán a no cambiar de posiciones por favores o prebendas y el Ejecutivo aprenderá la lección de que los consensos se logran vía argumentos exclusivamente.
¿Cómo vencer a Uribe?
Con racionalidad y coherencia. Hay una sola cosa que le puede ganar al "trabajar, trabajar, trabajar", y es la combinación del trabajar con el estudiar, algo así como "estudiar, trabajar, estudiar". De otro lado, el modelo de seguridad mío está basado en cultura ciudadana, control social, respaldo a los jueces y policías, pero sobre todo en presión social familiar: yo me imagino a los parientes de los 'narcos' y de grupos al margen de la ley diciéndoles a éstos que están haciendo las cosas mal, dándoles garrote.
¿Pero realmente cree que esa fórmula funcionaría?
Es que además de eso hay que mantener la presión militar y policiva, e incluso perfeccionarla. Al terrorismo hay que tratar de disuadirlo reaccionando de manera imprevista, es decir, no permitirle que le calcule el juego al Estado. Es importante que la gente entienda que la seguridad depende más de la justicia que de la policía.
Hace poco, Serpa dijo que él era el único capaz de derrotar a Uribe...
Cuando uno habla en primera persona y dice 'soy el único', es muy complicado. No quiero descalificar al doctor Serpa, pero creo que tengo más herramientas para comprender el país.
¿A usted lo alientan cosas como la que sucedió con el referendo para pensar que se le puede ganar a Uribe?
La sociedad colombiana es sabia y el caso del referendo fue muy interesante, porque en parte fue un castigo a ciertos comportamientos de sus defensores. La sociedad colombiana tiene un espíritu entre juguetón y democrático plebeyo. Me pasó a mi en el pasado y le puede pasar a Uribe: uno no se puede creer imprescindible.
¿Quién va a ser su fórmula vicepresidencial?
Todavía hay tiempo. Tiene que ser una persona que pueda ejercer el Gobierno en caso de que uno falle, que uno se muera o que uno lo maten.
¿Alguien como Francisco Santos?
(Risas).
¿Qué ministro dejaría de este Gobierno?
Eso tiene su ritmo y hay procesos de empalme. Los gobiernos latinoamericanos pierden muchas veces una enorme cantidad de progreso por empalmes hechos con excesiva desconfianza.
¿Cómo hizo para volverse un político más serio? Hace rato que no le echa un vaso de agua a nadie, por ejemplo...
Ganas no me faltan. Yo me tomo la vida muy en serio y si he jugado a veces a romper códigos ha sido por necesidad, tentación extrema o por aburrimiento con lo que pasa alrededor. Perturbar un poco los códigos, ayuda a recobrar la sensación de vida y el colorido de ésta. Claro que a veces también hacía esas cosas para expresar un sentido pedagógico. Y creo que esas cosas sirven. En la discusión con Uribe, este tipo de debates van a ser centrales.
¿Cómo ve todas estas denuncias de paramilitarismo en las listas de los partidos?
No debemos hacernos las ilusiones que a veces nos hacemos. La historia de los paramilitares es bastante parecida a la del narcotráfico: la ilegalidad inicial va desembocando en un proceso de objetivos cada vez más amplios de poder económico y político. Mi pronóstico es que si la dirigencia colombiana no toma medidas urgentes, va a padecer ese poder intimidatorio de los paramilitares.
¿El Gobierno cohonesta con los paramilitares?
Yo entrevisté a Uribe cuando era gobernador de Antioquia sobre el tema de las Convivir. Es posible que él haya entendido y variado su posición y hoy tenga más claras las desventajas del paramilitarismo, aunque he visto frases de funcionarios del Gobierno atribuyendo parte del éxito de la política de seguridad a los paramilitares. Eso es gravísimo.
Parece inevitable la influencia de los paramilitares en las próximas elecciones...
Cualquier grupo armado que quiera dedicarse honradamente a la política y deje las armas, es bienvenido. Lo que pasa es que ahora hay un riesgo enorme de que parte de estas personas ('paras') combinen la proyección política con la supervivencia de mecanismos de presión económica basados en dinero ilegal y en presión armada.
Hace un par de años, Mancuso dijo que los paramilitares controlaban el 35% del Congreso. ¿Cuál será el control del paramilitarismo en la próxima legislatura?
Una parte del fenómeno paramilitar tiene que ver con una filosofía que es un poco inflacionaria. A mí me parece grave que la sociedad colombiana no tiene la suficiente indignación frente a crímenes de lesa humanidad. A distintos sectores colombianos nos ronda el 'todo vale', y la lección más profunda es que eso no es cierto y que hay victorias que al conseguirse de manera indebida no son victoria reales, son victorias pírricas.
¿Qué espera de la campaña de Uribe?
Uribe está en todo su derecho de hacer una campaña activa. Yo en su lugar no haría mucha campaña.
Como rival, ¿siente que hay garantías?
Yo he estado en condiciones de ganador y de perdedor, y lo que uno aprende es que nada está jugado de antemano; aunque obviamente tener ventajas a favor es mejor. Me siento tremendamente fuerte en mi discurso.
¿Qué tantos votos tiene en el resto del país, teniendo en cuenta que su fuerza es Bogotá?
Me cuido bastante del lenguaje de cuántos votos tengo. El acto de votar es un acto delicado, y yo veo que la campaña electoral es como un acercamiento mutuo donde la gente se escucha y se olfatea; es una cosa en las dos direcciones. Lo más importante es que la gente debe gozarse su posibilidad de escoger.
¿La seguridad democrática es una victoria pírrica de Uribe?
Creo que se ha atacado a la guerrilla en algunos sitios de manera contundente. Pero se ha atacado también apoyándose en el éxito de años anteriores. En los 70 y los 80, yo le decía a la gente del Partido Comunista: 'ustedes van a volver el país un infierno'; y a los que hoy en día apoyan la combinación de paramilitarismo con seguridad estatal les digo: 'ustedes van a volver el país un infierno'.
¿Cuál será el nicho de su campaña?
Digamos que mi lema en los aspectos social y de seguridad es corresponsabilidad. En Colombia lo que tenemos que ser es corresponsables. Tenemos que cuidarnos entre todos, regularnos entre todos, para no hacer las cosas chambonamente. Es cultura ciudadana.
¿Y eso sí da votos?
Si logro explicarle a la gente que la productividad y la convivencia en Colombia dependen de la superación del ?todo vale?, eso puede dar cantidades de votos.
¿Y si Uribe no gana en primera vuelta?
Cuando la Constitución introdujo las dos vueltas, fue sabia. Eso permite que la sociedad primero explore varias opciones y luego, en la segunda vuelta, priorice.
¿Haría consensos para una segunda vuelta?
Creo que es muy importante que uno tenga una enorme libertad en eso y que los electores sean respetados. La gente que vota por mí no va a estar esperando qué señal doy. El afán de ganar no debe desplazar el afán de acertar. Una sociedad puede tirar por la borda posibilidades buenísimas en el afán de ganar. Por eso detesto el voto que va simplemente en contra.
¿Qué tanto daño le hacen las encuestas?
Las encuestas les quitan atractivo a las elecciones. Una vez escuché a un hacendado cordobés a quien un médico candidato en un pueblo cerca de Montería le preguntó: "¿Usted va a votar por mí?". Y él le respondió: "No, yo les apuesto a caballos ganadores". A mí no me interesa la apuesta como si fuera un caballo, me interesa la apuesta a un proyecto de corresponsabilidad por la productividad y por la vida.
¿Cómo hacer para que su discurso llegue a la gente del común?
Parte de lo que he hecho en el pasado es encontrar formas muy visuales de decir las cosas. Si por estos días me ocupo de la lista al Congreso, la pregunta a la que iba llegando era: ¿A usted una ley le ha cambiado la vida en algún momento?
¿Y a usted qué ley le ha cambiado la vida?
La de la Constituyente. Primero como vicerrector y después como rector de la Nacional intervine en comisiones preparatorias en las que abogué por el presupuesto para la educación pública. Sin embargo, aprendí a escuchar a los demás antes que a mi mismo.
¿Llegar a la Presidencia es el gran reto de su vida?
Es un reto de pedagogía. Es mostrar que los temas de futuro económico y de convivencia y respeto mutuo a la vida dependen más de la pedagogía que se pueda hacer con el apoyo de la sociedad, los educadores, los sacerdotes y los medios, que de un tema de coerción. La mayoría de colombianos entienden por las buenas y dicen que los eduquen por las buenas. Pero hay algunos que piensan que hay que educarlos a las malas. Si yo lograra que cada colombiano viera a los demás con los ojos con los que se mira a sí mismo, estaríamos hechos y la victoria electoral vendría por añadidura. Es mi modelo del colombiano y la educación es la que define todo.
Thursday, November 24, 2005
EVANSVILLE, Indiana (AP) -- Ruth M. Siems, a home economist who helped create Stove Top stuffing, a Thanksgiving favorite that will be on dinner tables across the country this year, has died at 74.
Siems, who worked for General Foods for more than 30 years, died November 13 in Newburgh, Indiana, after suffering a heart attack in her home.
Siems helped develop Stove Top in 1971 while working at General Foods' technical center in White Plains, New York. She was listed first among four inventors when the patent was awarded in 1975 for the quick and easy way of making stuffing without actually stuffing a turkey.
Kraft Foods, which now owns the Stove Top brand, sells about 60 million boxes each year around Thanksgiving. The five-minute stuffing comes in several flavors, including turkey, chicken and beef.
As a member of the research and development staff for General Foods, Siems helped find the ideal bread crumb size for making instant stuffing with the same texture as the real thing, said her brother, David Siems.
Siems grew up in Evansville and graduated from Purdue University in 1953 with a home economics degree. She later took a job at a General Foods plant in Indiana, researching flour and angel food cake mixes.
She retired in 1985 and settled in a historic house in Newburgh, near Evansville.
Siems, who worked for General Foods for more than 30 years, died November 13 in Newburgh, Indiana, after suffering a heart attack in her home.
Siems helped develop Stove Top in 1971 while working at General Foods' technical center in White Plains, New York. She was listed first among four inventors when the patent was awarded in 1975 for the quick and easy way of making stuffing without actually stuffing a turkey.
Kraft Foods, which now owns the Stove Top brand, sells about 60 million boxes each year around Thanksgiving. The five-minute stuffing comes in several flavors, including turkey, chicken and beef.
As a member of the research and development staff for General Foods, Siems helped find the ideal bread crumb size for making instant stuffing with the same texture as the real thing, said her brother, David Siems.
Siems grew up in Evansville and graduated from Purdue University in 1953 with a home economics degree. She later took a job at a General Foods plant in Indiana, researching flour and angel food cake mixes.
She retired in 1985 and settled in a historic house in Newburgh, near Evansville.
Sunday, November 20, 2005
I don't know who said that novelists read the novels of others only to figure out how they are written. I believe it's true. We aren't satisfied with the secrets exposed on the surface of the page: we turn the book around to find the seams. In a way that's impossible to explain, we break the book down to its essential parts and then put it back together after we understand the mysteries of its personal clockwork. The effort is disheartening in Faulkner's books, because he doesn't seem to have an organic system of writing, but instead walks blindly through his biblical universe, like a herd of goats loosed in a shop full of crystal. Managing to dismantle a page of his, one has the impression of springs and screws left over, that it's impossible to put back together in its original state. Hemingway, by contrast, with less inspiration, with less passion and less craziness but with a splendid severity, left the screws fully exposed, as they are on freight cars. Maybe for that reason Faulkner is a writer who has had much to do with my soul, but Hemingway is the one who had the most to do with my craft - not simply for his books, but for his astounding knowledge of the aspect of craftsmanship in the science of writing. In his historic interview with George Plimpton in The Paris Review, (Hemingway) showed for all time - contrary to the Romantic notion of creativity -that economic comfort and good health are conducive to writing; that one of the chief difficulties is arranging the words well; that when writing becomes hard it is good to reread one's own books, in order to remember that it always was hard; that one can write anywhere so long as there are no visitors and no telephone; and that it is not true that journalism finishes off a writer, as has so often been said - rather, just the opposite, so long as one leaves it behind soon enough. ''Once writing has become the principal vice and the greatest pleasure,'' he said, ''only death can put an end to it.'' Finally, his lesson was the discovery that each day's work should only be interrupted when one knows where to begin again the next day. I don't think that any more useful advice has ever been given about writing. It is, no more and no less, the absolute remedy for the most terrible specter of writers: the morning agony of facing the blank page. (GGM hablando de Hemingway)
Saturday, November 19, 2005
Everywhere and every time, I have encountered fear of thought, repression of thought, as an almost universal desire to scape or else stifle this ferment of restlessness. During the dictatorship of the proletariat, when Red posters proclaimed that 'the reign of the workers will never end', no one would admit any doubt as to the eternity of a régime which was quite clearly exceptional, formed in the course of siege. Our great Marxists of Russia, nurtured on Science, would not admit any doubt concerning the dialectical conception of Nature—which is, however, no more than a hypothesis, and one difficult to sustain at that. The leadership of the Communist International classified as a moral lapse, or as a crime, the slightest doubt as to the triumphal future of their organization. Later, in the heart of the Opposition, with all the integrity of its ideals, Trotsky would not tolerate any point of view different from his own. I say nothing of other sorts of men, victims to waves of mob-hysteria, to the blindness of private interests or the inertia of tradition. In 1918 I was nearly torn to pieces by my French workmates because I defended the Russian Revolution at the moment of the Brest-Litovsk negotiations. Twenty years later, I was nearly torn to pieces by the same workers because I denounced the totalitarism which has sprung from that Revolution.
I have seen the intellectuals from the Left, responsible for editing reputable reviews and journals, refuse to publish the truth, even though it was absolutely certain, even though they did not contest it; but they found it painful, they preferred to ignore it, it was in contradiction with their moral and material interests (the two generally go together). In politics I have observed the appalling powerlessness of accurate prediction, which brings boycott, slander or persecution on him who predicts. The role of critical intelligence has semed to me to be dangerous, and very nearly useless. That is the most pesimistic conclusion to which I have felt myself drawn. I am careful not to state it finally; I blame the feeling on my personal weakness, and I persist in regarding critical and percipient thought as an absolute necessity, as a categorical imperative which no one can evade without damage to himself and harm to society, and, besides, as the source of immense satisfactions. Better times will come, and perhaps soon. It is a matter of holding fast and keeping faith until then. (Victor Serge, Memoirs of a Revolutionary)
I have seen the intellectuals from the Left, responsible for editing reputable reviews and journals, refuse to publish the truth, even though it was absolutely certain, even though they did not contest it; but they found it painful, they preferred to ignore it, it was in contradiction with their moral and material interests (the two generally go together). In politics I have observed the appalling powerlessness of accurate prediction, which brings boycott, slander or persecution on him who predicts. The role of critical intelligence has semed to me to be dangerous, and very nearly useless. That is the most pesimistic conclusion to which I have felt myself drawn. I am careful not to state it finally; I blame the feeling on my personal weakness, and I persist in regarding critical and percipient thought as an absolute necessity, as a categorical imperative which no one can evade without damage to himself and harm to society, and, besides, as the source of immense satisfactions. Better times will come, and perhaps soon. It is a matter of holding fast and keeping faith until then. (Victor Serge, Memoirs of a Revolutionary)
Jerry's great-grandfather, John Westley Roy, came to Michigan from Missouri in 1931, in the depths of the Depression. He built a home five blocks north of a plant operated by General Motors' AC Delco division and worked there for a decade before he was injured and retired to a farm.
Mr. Roy's grandfather, Edward, worked at the Delco plant during the war, when it was converted into a machine-gun plant: he would tell a story about a day one of the guns came off a mount and began shooting holes in the wall of a cafeteria.
Mr. Roy's grandfather, Edward, worked at the Delco plant during the war, when it was converted into a machine-gun plant: he would tell a story about a day one of the guns came off a mount and began shooting holes in the wall of a cafeteria.
When you see me spend hours
Holding in a too-local glance
Your mouth or teeth, or your hand
And note how my soul devours
With a sleep-like trance
The commonest things that stand,
And ask me what in them I see
Since in to each my spirit delves
As if each had a mystery,
You err in your conjecturings,
For whatever obsesses me
Is not things in their many selves
But the being there of things.
Holding in a too-local glance
Your mouth or teeth, or your hand
And note how my soul devours
With a sleep-like trance
The commonest things that stand,
And ask me what in them I see
Since in to each my spirit delves
As if each had a mystery,
You err in your conjecturings,
For whatever obsesses me
Is not things in their many selves
But the being there of things.
Saturday, November 12, 2005
Then take me disappearin' through the smoke rings of my mind,
Down the foggy ruins of time, far past the frozen leaves,
The haunted, frightened trees, out to the windy beach,
Far from the twisted reach of crazy sorrow.
Yes, to dance beneath the diamond sky with one hand waving free,
Silhouetted by the sea, circled by the circus sands,
With all memory and fate driven deep beneath the waves,
Let me forget about today until tomorrow.
Down the foggy ruins of time, far past the frozen leaves,
The haunted, frightened trees, out to the windy beach,
Far from the twisted reach of crazy sorrow.
Yes, to dance beneath the diamond sky with one hand waving free,
Silhouetted by the sea, circled by the circus sands,
With all memory and fate driven deep beneath the waves,
Let me forget about today until tomorrow.
Wednesday, November 02, 2005
Su familia asegura que no han recibido el apoyo que esperaban del Gobierno colombiano y la distancia y la dificultad con el idioma hacen más dramático el regreso. Familiares que viven en Estados Unidos tuvieron que recurrir a un restaurante chino, donde un empleado ha servido de interlocutor con las autoridades chinas.
Tuesday, October 18, 2005
Así lo denunció la Asociación Protectora de Animales Ayudar, cuyo presidente, el veterinario Carlos Bayona, dijo que las aves fueron envenenadas.
Bayona pidió a la población suministrar información a las autoridades para que investiguen y castiguen a los responsables.
El caso ocurrió el sábado pasado, cuando las palomas murieron tras consumir, al parecer, un peligroso raticida que les dieron en la alimentación.
La evidencia del envenenamiento la obtuvo Bayona después de hacer pruebas biológicas en las que le dio de comer a un pollito parte del contenido alimenticio extraído del intestino de dos palomas muertas y la reacción fue similar. (tomado de EL TIEMPO)
Bayona pidió a la población suministrar información a las autoridades para que investiguen y castiguen a los responsables.
El caso ocurrió el sábado pasado, cuando las palomas murieron tras consumir, al parecer, un peligroso raticida que les dieron en la alimentación.
La evidencia del envenenamiento la obtuvo Bayona después de hacer pruebas biológicas en las que le dio de comer a un pollito parte del contenido alimenticio extraído del intestino de dos palomas muertas y la reacción fue similar. (tomado de EL TIEMPO)
Tuesday, September 06, 2005
Y es que el lujo de no ir directamente al grano y la preeminencia de las buenas formas, sin olvidar el derroche generoso y despreocupado de tiempo que éstas conllevan, es justamente la esencia de la dignidad humana, es decir, lo que nos eleva por encima de lo meramente natural y conforma la verdadera civilización.
Saturday, July 30, 2005
Friday, July 29, 2005
En una película documental y yugoslava se ve cómo el instinto del pulpo hembra entra en juego para proteger por todos los medios a sus huevos, y entre otras medidas de defensa organiza su propio camuflaje amontonando algas y disimulándose tras ellas para no ser atacada por las murenas durante los dos meses que dura la incubación.
Como todo el mundo, Lucas contempla antropomórficamente las imágenes: el pulpo decide protegerse, busca las algas, las dispone frente a su refugio, se esconde. Pero todo eso (que en una primera tentativa de explicación igualmente antropomórfica fue llamado instinto a falta de mejor cosa) sucede fuera de toda conciencia, de todo conocimiento por rudimentario que pueda ser. Si por su parte Lucas hace el esfuerzo de asistir también como desde fuera, ¿qué le queda? Un mecanismo, tan ajeno a las posibilidades de su empatía como el moverse de los pistones en los émbolos o el resbalar de un líquido por un plano inclinado.
Considerablemente deprimido, Lucas se dice que a esas alturas lo único que cabe es una especie de intrapolación: también esto, lo que está pensando en este momento, es un mecanismo que su conciencia cree comprender y controlar, también esto es un antropomorfismo aplicado ingenuamente al hombre.
«No somos nada», piensa Lucas por él y por el pulpo.
Como todo el mundo, Lucas contempla antropomórficamente las imágenes: el pulpo decide protegerse, busca las algas, las dispone frente a su refugio, se esconde. Pero todo eso (que en una primera tentativa de explicación igualmente antropomórfica fue llamado instinto a falta de mejor cosa) sucede fuera de toda conciencia, de todo conocimiento por rudimentario que pueda ser. Si por su parte Lucas hace el esfuerzo de asistir también como desde fuera, ¿qué le queda? Un mecanismo, tan ajeno a las posibilidades de su empatía como el moverse de los pistones en los émbolos o el resbalar de un líquido por un plano inclinado.
Considerablemente deprimido, Lucas se dice que a esas alturas lo único que cabe es una especie de intrapolación: también esto, lo que está pensando en este momento, es un mecanismo que su conciencia cree comprender y controlar, también esto es un antropomorfismo aplicado ingenuamente al hombre.
«No somos nada», piensa Lucas por él y por el pulpo.
Tuesday, July 26, 2005
Sunday, June 05, 2005
We strolled through fields all wet with rain
And back along the lane again
They were the sun shine
In the sweet summertime
The way that young lovers do
I kissed you on the left once more
And we said goodbye by the door in the nighttime
Yeah, that's the right time
To feel the way that young lovers do
Then we sat on our own star and dreamed of the way that we were and the
way that we were meant to be
Then we sat on our own star and dreamed of the way that I was for you
and you were for me
And then we danced the night away
And turned to each other, say, 'I love you, I love you'
The way that young lovers do
And back along the lane again
They were the sun shine
In the sweet summertime
The way that young lovers do
I kissed you on the left once more
And we said goodbye by the door in the nighttime
Yeah, that's the right time
To feel the way that young lovers do
Then we sat on our own star and dreamed of the way that we were and the
way that we were meant to be
Then we sat on our own star and dreamed of the way that I was for you
and you were for me
And then we danced the night away
And turned to each other, say, 'I love you, I love you'
The way that young lovers do
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